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César Urpín: “El fútbol y mi familia son lo más importante en mi vida"

 

El juvenil le agradece a José Hernández la confianza que le brinda...

 

 

A su edad, los logros de cualquier joven pueden resumirse en un título de bachiller, alguna medalla en un torneo deportivo escolar, u otro resultado de este estilo, pero su caso es diferente.

 

Él a los 18 años ya sabe lo que significa asumir grandes responsabilidades como lo es vestir la camiseta vinotinto en representación digna de Venezuela, separarse de su familia por aceptar retos profesionales, debutar en el fútbol profesional, alinear en un once titular con jugadores que doblan su experiencia y edad, además de ser noticia por aportar con goles en varios triunfos del equipo al cual pertenece.

 

A su vez, César Urpín sabe de las consecuencias de estos logros: vivir solo y separado de su familia, sacrificar tiempo, amistades y momentos de la cotidianidad de un joven de 18 años.

 

Pese a esto, él se define de manera sencilla: “como un chamo más de mi edad, solo que con un poco más de responsabilidades que me enseñaron a madurar más rápido”.

 

“Siempre supe lo que quería”

Desde muy pequeño supo que su vida tenía que correr detrás de una pelota  y es que aunque su papá, a la par que lo llevaba al fútbol, lo inscribió en béisbol, él a los siete años tomó una importante decisión: “Le dije a mi papá que quería jugar solo fútbol y desde ahí empecé a enfocarme”.

 

Fue así como el oriundo de Puerto La Cruz, empezó a dar sus primeros pasos en el mundo del balompié en la Escuela Jesús Yendis; de allí pasó a las categorías inferiores del Deportivo Anzoátegui, equipo en el que cambió su visión de la disciplina. “Ahí fue cuando comencé a ver el fútbol como una carrera de vida”.

 

En el conjunto oriental jugó en la categoría sub 17 y en segunda división, oportunidades que le sirvieron de vitrina para, en el 2011, ser convocado por Marcos Mathías a la Vinotinto Sub 17, momento que cataloga como “el mayor logro” de su joven carrera.

 

Posteriormente se enfundó la camiseta de Mineros de Guayana, la cual utilizó por un año, hasta que José Hernández, estratega del Atlético Venezuela, le propuso enfilarse en el conjunto capitalino.

 

 “El profe me llamó, me gustó la idea de venirme a Caracas y aquí estoy”, resume el juvenil categoría sub 20, quien ya suma 456 minutos de acción en diez partidos y dos goles en la primera división con el Atlético Venezuela.

 

El Atlético, su paso a la profesionalización

En la última semana César Urpín pasó de ser un jugador más de la norma en el fútbol venezolano, a ser el juvenil más destacado, y es que no le bastó anotar el gol del triunfo el pasado miércoles frente a Yaracuyanos, pues el domingo en su visita a Monagas, fue quien se encargó de liquidar la partida con otro de sus riflazos.

 

“Jamás me imaginé que iba a anotar. Yo sabía, por como venía trabajando, que el gol iba a llegar pues el profe José siempre me daba indicaciones ofensivas, pero en realidad no pensé en que además ese primer gol iba a significar el triunfo”, confesó sobre ese partido contra Yaracuyanos.

 

“Y del segundo solo me queda darle gracias a Dios y al profe, pues todo se lo debo a él por darme la oportunidad, la confianza y meterme a jugar”, añadió quien, más allá de sus goles, resalta por su polivalencia.

 

Aunque inició como volante de contención y luego pasó a ser lateral derecho en la selección nacional, para sustituir a un lateral lesionado, tras su llegada al Atlético Venezuela -luego que José Hernández notara su velocidad y buen desborde por las bandas-, pasó a ser extremo.

 

En las tres posiciones confiesa sentirse cómodo, pero manifiesta que la más complicada es en la que juega actualmente. “Te obliga a marcar, a producir juego, a ser rápido, pero me siento muy bien ahí”, explica, quien se declara hincha del FC Barcelona, en donde admira el juego de Messi pero tiene como referente a Pedro, y en sus ratos libres se dedica a escuchar música.

 

 

Fuera del terreno

“Me gusta mucho el reggaetón y la música romántica”, cuenta quien le teme a la soledad, tiene como héroe personal a su padre y de él guarda una de las mejores enseñanzas: “la disciplina”.

 

“Desde pequeñito él me enseño que la disciplina era clave en esto. Gracias a eso nunca he caído en mañas, ni me he salido de la rutina por trasnochos o cosas comunes en un adolescente”, apunta y agrega que todos los sacrificios los hace por “amor a la profesión".

 

“Yo amo el fútbol y a veces hay que sacrificar, pero poco a poco uno madura y sabe que lo tiene que hacer bien para que tu familia se sienta orgulloso de ti”, confiesa quien “muere” por la pasta que prepara su mamá, comida que tiene como favorita, aunque tras empezar a vivir solo se vio obligado a aprender a cocinar.

 

“Gracias a Dios ahora tenemos un cocinero en el equipo”, agradece entre risas el mismo que no agradece para nada el tráfico de Caracas.

 

“Fue una de las cosas a las que más me costó adaptarme a la ciudad, pero ya me acostumbre”, expresa resignado quien en un futuro quisiera estudiar comunicación social.

 

¿Te gustaría el periodismo deportivo?

Sí, me encantaría. Pero quisiera estudiar ya una vez que esté más consolidado en el fútbol.

 

¿Qué otro deporte te gusta?

El béisbol, admiro a David Concepción.

 

¿En el fútbol qué técnico te marcó?

Luis López, quien me enseñó todo de pequeño en Puerto la Cruz. Sin él nunca hubiese llegado aquí.

 

¿Quiénes son tus mejores amigos en el equipo?

José Mejía y Juan Tineo, de la Sub 18. Me alegré mucho con la convocatoria al Sudamericano de Tineo. Siempre estuve seguro de él, cuando me dio la noticia le dije: “Eso ya no es un equipo, eso es todo un país al que estás representando, juégate la vida, juega con el corazón”.

 

¿Tu mayor virtud y peor defecto?

Mi virtud es que desde pequeño siempre he sabido lo que quiero en la vida, y mi mayor defecto es que soy extremadamente celoso.

 

¿En qué crees?

Creo muchísimo en Dios. Si pudiera pedirle un milagro le pediría que me regresara a mi abuelo que murió hace tres años. Aún, a veces, cuando pienso en él lloro. Era mi ídolo.

 

¿Tienes cábalas?

En mis canilleras tengo lo nombres de mis familiares y mi novia, y antes de salir a jugar siempre dedico unas palabras a Dios.

 

En diez años ¿en dónde quisieras verte?

Jugando fuera del país, con mi familia acompañándome en las gradas.

 

¿Cuál es tu sueño?

Vivir del fútbol.

 

¿Con qué frase describes el fútbol en tu vida?

Es mi pasión, mi amor, para mí lo es todo.

 

Por su nivel y lo que va logrando a su corta edad, probablemente sus sueños se cumplan mucho antes de lo que espera, pero mientras tanto él se preocupa por continuar ganándose su puesto, por seguir aprendiendo y haciendo lo que mejor sabe hacer: jugar fútbol defendiendo la camiseta del Atlético Venezuela.

 

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